Uncategorized

«El periodismo y la psiquiatría sufren cuando los testimonios no son veraces»

«Ignacio Aldecoa está lamentablemente olvidado, se le conoce por las adaptaciones que hicieron al cine Carlos Saura y Mario Camus»

29.10.2018 | 03:31

Juan José Martínez Jambrina. 

El doctor Juan José Martínez Jambrina (León, 1964) es psiquiatra. Dirige el área clínica de Salud Mental de Avilés. Sin embargo, ha llegado al bar de Salinas en que ha citado al periodista para hablar de literatura y de un literato en concreto, de Ignacio Aldecoa, la perla de la Generación del 50, un escritor del que, precisamente el año el que viene, se cumple medio siglo de su fallecimiento. Jambrina prepara su biografía que saldrá la primavera que viene. Pero aún tiene más entre manos: un libro de conversaciones con Arcadi Espada, uno de los cofundadores de Ciudadanos y un locuaz periodista que desde hace tiempo disfruta de la luz de los focos sobre sí mismo. 


 ¿Cuándo descubre a Ignacio Aldecoa?

-Creo que fue hace tres años. 

 ¿Y qué le atrajo de él?

-Estaba de vacaciones en la isla de la Graciosa. Cayó en mis manos «Parte de una historia». Todos los veranos, todas las semanas santas, vamos a Lanzarote. Mi pareja es de allí. Junto a Lanzarote está la isla de La Graciosa. 

 Para ir a La Graciosa hay que querer ir a La Graciosa, ¿no?

-Sí, sí… Llevamos yendo a Lanzarote desde hace veinticinco años y siempre me había fijado en aquellos pescadores que salen en la novela de Aldecoa. Los gracioseros son pescadores pescadores, tipos que se embarcaban meses para trabajar en los bancos saharianos. Y todo esto con sus mujeres en tierra. 

 Los tipos de los que habla Aldecoa en «Parte de una historia».

-Eso. De hecho, mi suegro no se acuerda, pero él tendría que ser uno de los niños que andaba por ahí de crío en la época en que Aldecoa viajó a la isla. Los testimonios de su estancia en La Graciosa los he conseguido por los amigos de mi suegro. La mayor parte de los personajes de «Parte de una historia» son auténticos, son reales. Sólo les ha cambiado el nombre. Roque, el de la pensión en que se alojó, es Jorge Toledo. El otro día estuve hablando con algunas de sus hijas. 

 Pero Aldecoa murió hace cincuenta años.

-Me cayó «Parte de una historia» y dije: «Si esto está ambientado en La Graciosa». Hablé un día con un librero de Arrecife, tiene la única librería buena de la isla, la librería donde compraba José Saramago. Fue él quien en realidad me picó. Fue quien me dijo que Josefina Aldecoa, la viuda, había seguido yendo a Lanzarote veinticinco años después de la muerte de su marido. Me explicó la relación que mantuvo con la isla. Seguí leyendo la novela y, claro, veía La Graciosa. Leía en la terraza y levantaba la mirada y tenía delante de mí los muelles que describe Aldecoa, que siguen siendo los mismos. La Graciosa es Reserva de la Biosfera. Estaba flipando. «Este tío es la hostia. Lo ha captado», pensé. La novela es de los sesenta, pero los que gracioseros siguen viviendo de la misma manera. 

 Antes de La Graciosa, Aldecoa ya era un escritor sobresaliente. 

-A partir de ahí, comienzo a revisar todo. Tenía el ejemplar de los cuentos completos que había sacado Juan Cruz en Alfaguara. Por esa época se estrena el documental «Aldecoa, la huida al paraíso», de Miguel G. Morales. Con todo esto me digo: «Éste es un pedazo de tío». Empiezo a leerlo en profundidad. Josefina Aldecoa era de León. Mi madre, maestra toda la vida, estuvo machacando «Historia de una maestra», el libro de la mujer de Aldecoa. Ése y otros libros suyos. Aunque no había leído apenas nada de ella me doy cuenta de que se me juntan las dos historias. Y, encima, no hay nada publicado sobre él. Bueno, poco serio. 

 ¿Dónde está Aldecoa ahora?

-Básicamente, está olvidado. Juan Cruz acaba de reeditar los cuentos, esta vez con un prólogo que hizo Josefina Aldecoa, pero está olvidado. Para el valor que tiene, Aldecoa está lamentablemente olvidado. ¿Qué se conoce? Las adaptaciones que hicieron al cine Carlos Saura y Mario Camus. ¿Lo han leído en realidad? Poquísima gente. Y a nivel biográfico, muchos menos. 

 Es un señor que muere joven.

-Con 44 años, la misma edad que Chéjov y Scott Fitzgerald. 

 Muy joven.

-Mucho. 

 ¿Qué importancia tiene dentro de la Generación de los cincuenta?

-Carmen Martín Gaite lo conoció muy bien. Fue la primera persona que lo trató íntimamente: la primera amistad que tuvo en su época universitaria. Estaba totalmente seducida por él. Tengo la impresión de que era su amor secreto, pero aparece Josefina Aldecoa en aquella época: viajaron a Londres, a Nueva York, con pasta, una tía muy guapa, superculta… hubo un flechazo, se enamoraron. Los tres, sin embargo, tuvieron siempre muy buena relación. Biográficamente, Aldecoa no tiene nada. Umbral, que lo trató, dice que era más brillante de su generación. Umbral le dio su primer cuento para ver si se lo colocaba. Hay un artículo en el que coloca a Aldecoa en una posición de absoluta superioridad sobre Juan Benet o Luis Martín Santos, que eran los buques insignia de aquel momento. 

 ¿Cómo ha llevado a cabo la investigación?

-He entrevistado con todos los testigos vivos que quedan, la gente que le conoció: Mario Camus, Manuel Alcántara. Tengo pendiente hacerlo con la hermana de Carmen Martin Gaite, que vive con 94 años, con la gente que le trató en la isla. Aunque bueno, él tenía dos islas: La Graciosa e Ibiza. Me faltan los testigos de esta segunda época. 

 El otro libro que tiene es el de Arcadi Espada. 

-Tengo una relación buena con él desde hace mucho. Creo que existe una relación muy curiosa entre el periodismo y la psiquiatría. Los psiquiatras y los periodistas dependemos de los testimonios. Tanto el periodismo como la psiquiatría sufren cuando los testimonios no son veraces. Le conocí cuando le dieron el premio «Espasa» con «Diarios». Me quedé fascinado por ese libro. Por fin vi que alguien se estaba preocupando por algo que a mí me preocupaba mucho: la cuestión del relato.

Un Comentario

  • ΣAnx_

    Dr, a mi crítica y modesta experiencia psiquiátrica un testimonio es más testamento que veracidad. Niegan mienten todos mientras.. Las evidencias no se pueden ocultar. De Arcadi Subjeto echo falta menos distancia.
    La entrevista bien, un misterio. Tecnocrátic@ y popular pasado mañana será de todos los Santos.

    Saludos a esta playa siempre lúcida y costera

Responder a ΣAnx_ Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *