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EL TODO Y LA NADA

Al fin apareció el bolígrafo que me faltaba. Estaba donde más o menos sospechaba. Caído entre los dos asientos del coche, en esa rendija de tan difícil acceso donde recala casi todo lo que se pierde en el día a día. El bolígrafo se me debió caer del pantalón o del bolsillo de alguna chaqueta y fue a parar allí, donde se cruzan los caminos…. ¡Y porque no quise seguir mirando…. ! Había que hacer algo con esto de las rendijas que quedan entre los asientos de los coches…. ¡Qué tortura es rescatar lo que allí se cae! El navegador debería incorporar esta función. Cada vez que algo cae al suelo del coche, un aviso en la pantalla. Yo sería feliz. Lo que no sé es si podría conducir tranquilo. Lo que hay en bajo los asientos de mi coche es un asunto para Grissom y sus CSI.

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Anoche empecé a ver el documental «Cartas desde la guerra» (2016) el documental de Ivo Ferreira basado en el libro de Antonio Lobo Antunes sobre su experiencia en la guerra de Angola. 
El resultado es un filme lento, cadencioso, hecho con muy pocos medios pero muy adecuado al libro. La desolación de un joven médico militar en una guerra especialmente absurda. Me gusta que las cartas de Lobo Antunes sean leídas por una voz de mujer, porque así es como sucedió en realidad. Las cartas eran para María José, su joven esposa, embarazada entonces. Y me gusta la escasa sofisticación del discurso, su narración simple, serena y muy clásica. ¿Qué va a extrañar un hombre recién casado y esperando un hijo al que mandan a ver morir a pobres infelices y lo separan de lo que más quiere en el mundo? Pues echa en falta unas caricias, unos besos, unos abrazos, unas frases reconfortantes, una risa cariñosa, una vida compartida….Y eso es lo que le cuenta a su esposa. Es muy complicado reflejar la propia intimidad en unas cartas de amor pero aún más complicado es, para alguien ajeno a la historia, plasmar esa carga tan íntima en una cinta en blanco y negro. Sin embargo, Ferreira lo consigue por la vía del pragmatismo, como si un sexto sentido le hubiese advertido de que cualquier metaforización de esa realidad hubiese sido un desastre narrativo. No es fácil poner la intimidad amatoria en imágenes sin desquiciarse. Pero Ferreira lo ha logrado. Aunque a veces canse. Pero no es culpa de Ferreira. Es que la vida, a ratos, cansa. Y el que diga que no, es que ha caído muy bajo, que diría Baudelaire.
En el proceso de encanallamiento que causa la guerra, el joven médico psiquiatra toma conciencia política de aquello en lo que realmente participa. Y de ahí, en esas vivencias,  Lobo Antunes estalla como escritor. 
Las cartas de Lobo Antunes, como las cartas de IvoJima, de la película de Eastwood, son un desesperado intento de los autores por aislarse dentro de la barbarie. La guerra de Angola duró 13 años y Portugal movilizó a 800000 soldados. La independencia de Angola costó 60000 muertos. Liberados del «Yugo» portugués, Cuba se encargó de que siguieran en guerra entre ellos hasta hace pocos años. Y es que, cuanto todo se calmaba con la Revolución de los Claveles, llegó Fidel….


















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Pues sí. Afró, Tambú, Zaduíngara, Júmbara y Semelé son nombres de diosas del Amor, Venus africanas, según le explica Chicho Sánchez Ferlosio a un joven Fernando Trueba en la gran «Mientras el cuerpo aguante….».








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Y casi todas las mañanas, tras el aseo, Marta y María descorrían los grandes cortinajes del salón de la casa para asomarse a la mar de Nieva y verla verdear y suspirar….

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