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Estravagario

El diván de Freud se cae a pedazos y necesita una urgente reparación que cuesta unas 3000 Libras. El viejo diván en el que Freud trabajó durante 42 años en la Bergasse vienesa se muere de viejo. El tierno diván donde actuó Sergei, el hombre de los lobos. El bello diván donde Dora se curó de sus histerias y donde el pequeño Hans logró superar sus fobias está pidiendo a gritos que lo acicalen para seguir dando empaque a la Casa Museo de Freud en el número 20 de Maresfield Gardens, en Londres. Yo estoy de acuerdo en que se repare ese diván. Y cuanto antes. Lo que no entiendo es como una entidad privada tan activa como el Freud Museum se dedica a recaudar fondos para arreglar el mueble más famoso del mundo. ¿A dónde van las recaudaciones de las múltiples visitas que recibe la casa a diario? Pues cobran a seis libras la visita. ¿Será una vieja costumbre judía?

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Hoy conocí a un tipo que de Lalín se fue a Guanajuato por conocer de primera mano los caminos que en vida recorrió Jose Alfredo Jiménez, aquel puro macho mejicano que amó mucho, bebió mucho y dio de cantar a tanta gente…. Llegó hasta Dolores Hidalgo y besó la tumba del cuate. Y que luego aprendió a pilotar aviones de Aeroflot entre los fríos de  Semereyevo, adonde había ido para montar la primera inmobiliaria de la glasnost. Que vivió en Kamchatka justo donde las cabezas nucleares rusas apuntan al Japón, Sajalín mediante. Y que ahora, en los ratos libres, dirige uno de los negocios mas originales que conozco. Es divertidísimo e interesantísimo escucharle. Si no estuviera por ahí Carrére, yo diría que hoy conocí a Limónov.

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