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Gente de ayer

Da gusto leer a Ignacio Vidal-Folch. Su diario semanal en
El Mundo es una buena noticia: breve, ateo y sentimental. Ayer, de pasada,
recordaba «Ver a un amigo llorar», una de las canciones más hermosas
de Jacques Brel. Recordaba, en concreto, esa imagen tan agobiante del vagón de
metro que Brel canta como ahíto de «noyés», repleto de ahogados. Reviso
la letra de la canción de Brel. Esas ciudades agotadas, esos niños de cincuenta
años, las guerras en el mundo y el dinero que no huele pero apesta….Todo eso es
terrible, dice, pero nada tan terrible como ver a un amigo llorar. Todo es muy
actual. Brel muestra como se puede ser crítico, corrosivo y mordaz con el poder
sin recurrir al humor manido, falaz y demagógico.  Sin dejar de ser
sensible.
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En la misma columna, Vidal- Folch da noticia de la
exposición sobre Pierre Bonnard que se acaba de inaugurar en Madrid. Yo no sé
mucho de pintura pero sí sé algo de la curiosa biografía de Bonnard. En
concreto de la curiosa historia de amor con su esposa Martha. Todo un precioso cuento
de hadas…Hace bien IVF en señalar que la fobia de Martha la sufrieron ambos.
Todo conflicto psíquico se hace drama en la persona pero nunca es primaria ni
únicamente personal. Esto no recuerdo bien quien lo dijo…

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Al primer rayo de la luz de la mañana en la Cadena Ser dan la primicia de la identidad de la mujer que inspiró a Antonio
Vega para componer “La chica de ayer”. Parece que se trata de Maite
Echanojáuregui, que ha fallecido hace poco y que vivió sin sospechar nada sobre
el reflejo que su breve relación con Vega tuvo en la historia de la música de
este país. La historia, de ser cierta, es muy bonita. Pero mejor aún fue la
explicación escéptica de Paloma Concejero, directora del mejor documental que hay sobre Vega y divulgadora de la foto de la “chica de ayer”. Para Paloma, la canción
la compuso Antonio Vega tal vez con la imagen de Maite, sí, pero también con el
reflejo de muchos otros espejos en su cabeza; algunos nada agradables, por
cierto. Solo quien conoce de cerca los mecanismos de la creación artística puede
esquivar el concepto mundano de “musa”. Y Paloma Concejero, esta mañana gris y
turbia, tenía esto muy claro.






Salió El Español. Y ya somos
ciento y la madre…. Pero al llegar la tarde, abres El País Semanal. Y te caen
Martín Caparrós. Y Safranski. Y Anne Wintour. Y el dilema está resuelto. Sigue resuelto.

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Me dice una amistad: «Te vale más pisar una mina antipersonas que una mina de corporativismos profesionales».

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