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LA NIEBLA EN LA PLAYA

El día ha amanecido gris y con niebla. La niebla de las mejores mañanas de verano. Apenas si veo la playa. Unos pocos paseantes van a ritmo ligero por el paseo. Nadie se para. No hay palomas en las ventanas ni gaviotas despistadas. No hay perros ladrando. No hay reflejo de la luna. Solo queda el rumor sordo y constante del mar que nunca calla y que se intuye más allá del telón acero de la bruma. Me gusta poco la niebla. Crecí en la tierra que queda entre el Órbigo y el Duero allí donde esta niebla asturiana es un juego de niños pequeños. La niebla, decía A. Guzmán, te tapa la calle y la vida.








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Absolutamente seducido por la poetisa Anne Sexton. ¿Dónde estabas Anne Sexton? ¿Por qué no supe de antes de tí, Anne Sexton? ¿Por qué tuve que esperar para conocerte a que Juan Tallón me contara que te diste muerte en un Cougar rojo ¡qué horterada! con un vodka en la mano y otros cuantos en el cuerpo? ¿Quién nos ha escamoteado una juventud sin Anne Sexton? 
Anne Sexton compartía taller literario con Sylvia Plath, otra gran amante de la vida. Las dirigía Robert Lowell, gran poeta suicida. Cuando se suicidió Sylvia, Anne le dijo a Lowell: «Esa muerte era mía.»
Dejo anotado en órdenes en mi Moleskine: Leer las Cartas personales de Sexton, su psicoanálisis, leer su biografía. Sexton. Sexton. Sexton. Y esos ojos que eran como imanes.










Si por algo prefiero a Sexton sobre sus contemporáneas es por la forma de expresar sus vacíos, sus carencias y sus contradicciones. En sus enamoramientos busca desesperadamente consuelo por las penas del pasado que le fue poco bueno. Y en esos instantes de fulgor narcisista que le da un amor nuevo, Sexton le decía a su amante «Sálvame» en lugar del femenino tópico: «Voy a salvarte».
Y me pregunto ¿Habrán hecho con Sexton como con Quevedo?






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Querido Viejo Casale: aunque hayas tenido que ponerte un polito de limón o una camisa de manga corta a cuadros, recuerda que eres feliz. Mi Patterson, mon frére, mon semblable… Nunca caminarás solo. Y además tienes pelazo. Y a E. esperando.






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