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LA PLAYA FRUSTRADA

Si algo caracteriza a nuestra actual sociedad occidental es eso que llaman «escasa tolerancia a la frustración». Un frustrado casi es equivalente a un parado de larga duración y mayor de 55 años. Un paria, un derrotado. Sin embargo, hay convivir a diario con situaciones que contradicen nuestros deseos y que demuestran la vigencia absoluta de la realidad, la superioridad denotativa de los hechos sobre los valores, aunque para mi querido Carlos Posse, los hechos no sean mas que una rama de los valores. 

Un servidor es un frustrado. Lo digo con toda la fuerza y la vehemencia con que un alcohólico expresa su drama en un grupo terapéutico para empezar a curarse. Un servidor lleva acumulando pequeños fracasos varios años. Fracasos imperceptibles incluso para él mismo hasta que llega la noche y en el lecho conyugal, «la pareja se afloja», que decía Espada. Es ahí, entre calcetín y calcetín, cuando suelo empezar a relatar a mi pareja el listado de fracasos y alegrías del día. Al lado de la cama tengo un pequeño escabel con un diario donde anoto las tristezas y las dichas, en plan balance. 
Ayer no fue un buen día. Llovían piedras de todos lados, desde lo laboral con especial denuedo. En realidad, las frustraciones se van acumulando desde varias semanas atrás, una tras otra, como gotas de una lluvia fina y remansada. En esos momentos pienso dos cosas, que ahora que comienzo a comprender un poco la vida de los demás acabo por perder la perspectiva sobre la mía. Y luego, me pongo al cuello una pequeña cadenita con una fase grabada: la que el psiquiatra De La Cruz le dijo a Jaume Boix y a Arcadi Espada antes de confesarle que apenas usaba nuevos antidepresivos por la «boba mudez a que condenaban a quienes los tomaban»: ¿Para qué enfrentarse a una verdad que no tiene remedio?
Hoy la playa está triste, apagada, le falta la luz que la iluminó estas hermosas mañanas de mayo.  Pero, como decía el gran Mariano de la Cruz, nos queda la palabra.

2 Comentarios

  • ΣAnjx_

    Pues uno en su línea. Será que no me entero de nada… Que todo puede ser más desenfadado, menos atribulado y cercado. Y seguir siendo verdad. Sentir, la naturaleza, su amplitud, es una certeza que la estática saña por circunscribir incoará pero no podrá sentenciar en ningún lugar. Un reducir por reducir, contrastar por contrastar y describir solo por describir. Acorralar pero enfocar los hechos sin verlos, creo. La sociedad fallida en que vivimos todavía aún aporta más que sustrae. Únicamente resetear desde el S. XIX.
    What Else Is There?

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