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Mar de Agosto

Otro verano más que se va sin despeinarse, sin darnos la oportunidad de odiar el sol ni los baños ni las largas charlas con los amigos. Porque el verano de mi vida, el verano de León era, sobre todo, un cansancio, un hastío lleno de siesta, calor y sol, sol a granel y a todas horas. Aquí no pasa eso. Aquí se va un verano más como se van estos meses en Asturias, de forma furtiva y de buenas a primeras, a quemarropa. Nada que ver con el leve y pausado acortamiento de los días que marca el final de las vacaciones en mi tierra leonesa. Los últimos estertores de Agosto coincidían, más o menos, con la alegría de las largas jornadas de caza. Era allí, en las rastrojeras paramesas y desangeladas, sintiendo cerca la humedad de los maizales recién regados cuando empezábamos a tomar conciencia de que algo que era bueno se acababa. Aquí las cosas son mucho más drásticas. Un buen día te despiertas, te asomas a la ventana y te topas con una bruma tan pegajosa y densa que no hace falta que el hombre del tiempo te señale el adiós al sol, a la lujuria y las bicicletas. Es por estas fechas cuando con más pesadumbre me doy cuenta de que estoy atrapado en una jaula plateada. De que, como decía Juan García Hortelano, «vivir para mí es falsificar la vida». Y vuelvo a recordar a aquel amigo que, intuida la hora de su fin, y ante la extática visión de uno de los paisajes asturianos más idílicos, me decía: «Cometí un gran error abandonando Castilla». Y entonces era como si estuviésemos cazando perdices apostados tras una junquera y, enfrente,viésemos venir a Miguel Delibes en su bicicleta con «su mundo de surcos pardos, simétricos, alucinantes…».

29 Comentarios

  • cat

    "Un mundo de surcos pardos, simétricos, alucinantes. Los surcos del otoño, desguarnecidos, formaban un mar de cieno tan sólo quebrado por la escueta línea del arroyo, del otro lado del cual se alzaba el pueblo. El pueblo era también pardo, como una excrecencia de la propia tierra, y de no ser por los huecos de luz y las sombras que tendía el sol naciente, casi las únicas en la desolada perspectiva, hubiera pasado inadvertido."
    Me he visto en la banqueta metálica que había encima de la rueda del tractor mirando hipnotizado como la vertedera levantaba la tierra. Más atrás las lavanderas correteaban dando picotazos en el suelo nuevo… Ya, que diría ch.
    No podría vivir en esos "campos de soledad, mustio collado." Tampoco en lugares lluviosos y sin sol. Mi medio está al principio del desierto.

  • ancr

    No entiendo estos apartados. Viniendo de mi roto igual ofende, pero cualquier trópico es preferible a un páramo. Y mil veces antes Islandia en verano. Aunque es bien cierto que lo rotundo, lo sencillo, esa magia única reduccionista sólo anida de joven y muy adentro. En cualquier geografía.
    Lo del clima solo es un escapismo adulto más tangible. La inspiración del sol propio de medianoche, la atrapó al vuelo perfectamente, sin conseguir entenderla, por ejemplo Thom Yorke a los 23. Ante lo inefable, y frente a su propio robo, prefirió luego olvidarlo y hurgar en construcciones experimentales al consumismo, la soledad y todo eso. Viajando principalmente fuera. Buscando en otros cretinos y desgraciados.
    Materializando su inteligencia y henchido de atributos, pero perdiendo fuerza siempre la escena interior. La real (es mi opinión). 1992. Creep.

  • ancr

    Enric Gónzalez y Arcadi Espada son dos grandes pero están a años luz de mi idealismo.

    En su día lo plasmé en mi blog, y espero sea mínimamente inteligible.

    Por cierto, no tengo casi visitas, sé que mi personalidad adolece de mucho patetismo, pero tb pueden encontrar algún morbo simpático que se les pone mucho. Foto mía psicótico y en el regazo de dos amigos aquí. un saludo.

    España es una pequeña Europa. Ese gran quid. Como Europa debería ser una pequeña Occidente, los de sus valores de prosperidad, y este Occidente, de progreso, aún otra pequeña parte presente de la humanidad, la construida a partir del optimismo de su mayor igualdad benéfica posible. Me parecería pavoroso que una democracia moderna recorriese ahora el camino precisamente inverso. Que una mayoría fuese autorizada a votar el asalto, el ostracismo y el exilio de los interesadamente considerados como otros. Desvinculándose de la relación de conjunto, auspiciados en el esperpento de decir que viven en una colonia. Legitimando, a estas alturas, de siglo, de innegables avances cívicos, de integraciones, una nueva xenofobia. El retrógrado imperio de la cultura de la sospecha. Tanto o más insolidaria que el mito de no agresión, pasiva, de un presuntamente originario individualismo descreído aunque pretendido socialmente soberano. Creo que ningún progresismo debería renunciar a plantearse de forma consciente la disgregación radical de estos colectivismos atomizadores y sentimentalmente irracionales. Por ejemplo, llevando las autonomías a su lugar natural, las ciudades. Consiguiendo una amplia y factible descentralización del poder, por supuesto necesaria, pero por fuerza inclusiva, situada dentro de un estado marco genuino, común, desnacionalizado, basado en derechos universales y sin fronteras. Porque ceder hoy a la creación de redivivas islas aislacionistas, es reaccionario. Justificar el ensimismamiento en mitos frentistas. Ir hacia atrás. A un pasado muerto. Y de muertos. El futuro pertenece a una aldea ciudadana. Yo creo en ello.

  • ancr

    En esa foto borrosa tengo casi 28 borrosos años, y aunque me pierde mi afán de protagonismo, no me importa que quien me conozca seguramente me siga viendo desenfocado. Porque, aunque aprenda matemática cada día, he conseguido hacer diáfana mi relación conmigo mismo después de tanta tensión íntima. Soy un llorrón, pero me emociona. Yo y mi patetismo auténtico… Vivo una vida plena.

  • cat

    Un factor humano que faltaba. ¡Hola ancr!

    "Ahora que ya ha conseguido el dinero, Juanjo Jambrina y yo vamos a poner en marcha una revista de la brevedad textual donde la ausencia de ideas no pueda defenderse." AE.
    ¡Coño! Perdón.

  • Anónimo

    Nos hicimos muchas, mi querido, muchas más que respuestas, a lo largo de nueve años de cartas. Esta es la última que te escribo. Calculo que sumarán unas 450. Es una cantidad descomunal, fabulosa, que da la medida de tu paciencia. Aunque escribir a alguien resuelve problemas nada menores del oficio y es una compañía que alivia, no conviene abusar. Quizá un día lleguen las respuestas que alguna vez me insinuaste que guardabas.
    Sigue con salud
    A.

  • Anónimo

    A Arcadi le molesta profundamente que hayan demostrado la vagancia intelectual de Rajoy. Pero con todo, lo que más le jode es no haberlo hecho él. Que todo el país estuviera diciendo: Espada deja en ridículo al presidente. Acusa a Alsina de plantear una hipótesis imposible. Mentir, lo llama él. No es el locutor quien plantea la pérdida de nacionalidad por la independencia, es Mariano Rajoy. Si alguien miente, por hipótesis falaz, es el presidente . Qué cosas.

    Esto con Herrera no pasaba.

    M.A.

  • Anónimo

    Ja ja ja. Sí. Y Alsina: Sí hombre sí, claro que la conoces. ¡Intelectuales!

    M.A.

    Escuchando a Ónega. Este tío lleva toda la vida en el machito diciendo una cosa y su contraria.

  • Anónimo

    También, como Gistau, estoy leyendo El Reino. Esta temporada de la cultureta apenas la he escuchado; la anterior era lo mejor que se hizo en la radio española desde El Gabinete original (no este de ahora).

    No envidio yo a Jabois: hacer un programa cultural con Gistau y Amón al lado.

    M.A.

  • Anónimo

    Bueno, igual está chupao. En lo que llevo escuchado sólo dijo que había conocido a Tamara seis dedos. Hay que tener un talento de cojones para que te paguen por eso…

    M.A.

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