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ME ACUERDO

Me acuerdo de que
la vida era fatuamente plácida
Me acuerdo de que
la vida empezaba a ir en serio
.
Me acuerdo de que
una señora 
nos entregó un libro añejo y un pendrive lleno de nada.
Me
acuerdo de que el sol bañaba con generosidad la sala.

Me acuerdo de que aquella señora dijo que todo aquello pasaba por culpa de Podemos.
Me acuerdo de que
se me atragantó la tarde al cruzarme con el trasluz de tu mirada. Me acuerdo de
haber soportado con calor y estupor el lento desplome de aquella charla.
Me acuerdo de los
besos protocolarios, que nunca saben a nada.
Me acuerdo de que
la vida era un arrebol de angustias.
Me acuerdo de las
pesadillas anónimas de las tres de la mañana.
Me acuerdo de que
había algo que me roía por dentro y que, casi a diario,  me descerrajaba el alma
Me acuerdo de que
empezaron a pesarme los fines de semana y de que tenían más razón, ya lo decía Jaime Gil, los
días laborables.
Me acuerdo de que
llegaron las vacaciones en la isla.
Me acuerdo de que un
día a la vuelta de un viaje en avión, me pareció que me esperabas en la zona de
llegadas.
Me acuerdo de aquel bar y su cristalera soleada, un té blanco y un café con leche.
Me acuerdo de los
nervios del primer examen que era el primero en el que no me examinaba.
Me acuerdo de una
voz animosa y desinteresada, que me habló por teléfono, un sábado santo, en
pleno viacrucis, contigo en la distancia.
Me acuerdo de noches
en vela, viendo fotografías mientras me pedías, también en la distancia, que no
mirara mientras te ponías el pijama.
Me acuerdo de que
el Madrid ganó la Liga y la Copa de Europa. Me acuerdo de que se murieron Jeanne
Moreau y Sam Shepard. Luego se fueron Juan Goytisolo y Palomo Linares.
Me acuerdo que
empecé a sentirme a salvo de la vida.
Me acuerdo que me
he esforzado meses en que no se me olvidara nada. 

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