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Muerte, mezquina muerte…

MUERTE, MEZQUINA MUERTE….

“EL único problema filosófico verdaderamente serio es el suicidio” Albert Camus.

Me conmovió el suicidio del actor Robin Williams el pasado 11 de Agosto. Pero por encima de la tristeza que causa su muerte me llamaron mucho la atención unas palabras suyas acerca de la soledad que me parecen acertadas. No abundan en la literatura del suicidio las declaraciones que escapen al pavor, al sentimentalismo o a la necedad. Pero la frase que vomitó con rabia Robin Williams merece una glosa por su verismo, por su crudeza y por su conexión con la realidad que vemos los clínicos . Se refiere Williams a las gélidas y egoístas aguas en las que flotan tantas relaciones humanas y dice algo así: «el desencadenante de los suicidios no es tanto la soledad, el vivir solo, como la convivencia con alguien que te hace sentir solo». Las palabras de Williams, además de situar al fenómeno suicida en la órbita de las relaciones interpersonales, también nos obliga a pensar en la fenomenología de un acto íntimo, algo que no suele aparecer en los estudios habituales que se agarran con facilidad a la falsa seguridad que dan escalas y neurorreceptores.
Tras conocerse la noticia de la muerte de Williams comenzó en los medios de comunicación, donde los libros de estilo aconsejan no informar de los suicidios, un nutrido desfile de celebridades psiquiátricas y psicosociales dando su opinión sobre el suceso. La mayoría de los comentaristas hacían enfásis en la inexistencia en nuestro país de políticas preventivas contra el suicidio aunque resulta muy problemático relacionar directamente el aumento del número de suicidios con la ausencia de planes de prevención. Porque hasta la fecha el único instrumento efectivo en la detección de riesgo de conducta suicida son los antecedentes de conducta suicida. Causa sorpresa la propaganda de instrumentos de detección habida cuenta de que la única herramienta diagnóstica fiable de la conducta suicida es la entrevista clínica .
Cierto que en un mundo donde las tradicionales causas de mortalidad se van reduciendo paulatinamente sorprende el auge de las muertes por suicidio. En los últimos 30 años las muertes por suicidio en España han aumentado un 48% por ciento. Este aumento se debe a factores varios: el aumento de la esperanza de vida , la mejor detección de los casos de muerte autoinfligida y el brutal aumento en el consumo de tóxicos estimulantes como la cocaína, que verdaderamente acabará por gobernar al mundo (Saviano dixit). También influyen el uso insuficiente de los fármacos antidepresivos en poblaciones jóvenes y ancianas así como la interrupción de los tratamientos en el grupo de edad que presenta mayor riesgo: los varones de 30 a 49 años. Yo añadiría también el escaso uso de intervenciones psicológicas con los sujetos que realizan tentativas de suicidio, antesala muchas veces de desenlaces fatales. Sea como fuere, el suicidio es uno de los grandes misterios contemporáneos. Y los grandes misterios hay que aclararlos en primer lugar epistemológicamente antes de proceder a elaborar planes de prevención. Porque al tertulianismo se le llena la boca hablando de políticas preventivas pero aún no he leído a un solo experto explicar en qué pueda consistir una de ellas. Y aquí sí que tenemos que hacer una investigación profunda y sensata tratando de identificar factores de riesgo, sobre el terreno concreto y no a base de extrapolar datos de otros territorios geográficos.
Cierto que hay países con altas tasas de suicidios que han puesto en marcha planes de prevención con una gran dotación económica que han tenido cierta eficacia. Pero España, Italia y Grecia están entre los países con una tasa de muertes por suicidio más bajas a nivel mundial, en torno al 7 por 100.000 habitantes, muy lejos del 17/100000 que presenta Francia, o de los 11/100000 daneses que se suicidan cada año pese a contar con un Instituto de la Felicidad.
Al hablar de prevención antes habría que precisar hasta donde puede llegar la intervención médica en una conducta tan compleja. O sea, no está tan clara la delimitación conceptual de la conducta suicida que ha de ser objeto de atención psiquiátrica porque muchas veces el problema del suicidio es un problema que atañe mas a la libertad humana, o sea una cuestión filosófica, que psiquiátrica. Personalmente pienso que estos casos son minoritarios ( en torno a un 10% del total) y que la mayoría de los casos llevan una patología psiquiátrica asociada.
Sirva como prueba del dilema conceptual la figura del filósofo Emil Cioran, que tras pasarse la vida mitificando el suicidio, al final murió en un asilo de París víctima de una demencia senil.
Con respecto al caso de Asturias, en varios debates se ha dicho que el Principado carece de un plan específico de prevención del suicidio como tienen algunas CC.AA. con redes de salud mental casi marcianas, caso de Cataluña. Pero la realidad es que la detección y prevención de la conducta suicida es uno de los objetivos específicos que todas las Unidades de Gestión Clínica de Salud Mental tenemos en el Acuerdo de Gestión de 2014 y en el que llevamos trabajando algún tiempo. Cierto que nos faltan recursos humanos para acometer todo lo estipulado por la Estrategia Nacional de Salud Mental pero esta petición no puede convertirse, comme d´habitude, en una simple queja para la obtención de provechos personales.
Sobre la mortalidad por suicidio en Asturias hay que recordar que según se recoge en el Plan de Salud Mental 2011-2016: «La tasa estandarizada de suicidios viene descendiendo progresivamente desde 1996. La media de la tasa en los varones para el periodo 1996-2008, es de 99,7 y disminuye en un 3,5% anual con significación estadística) mientras que en las mujeres es de 34,9 y su descenso del 1,3% (no significativo) durante el mismo periodo». Unos datos nada desdeñables habida cuenta de la histórica tendencia a este respecto en Asturias.
Desde 2008 hasta 2012 las cifras han sido muy similares, manteniéndose la tendencia a la baja salvo en 2012 donde se produce un incremento en toda España.
La influencia de la crisis económica en el incremento de muertes en 2012 no ha podido ser probada por limitación de las herramientas estadísticas y la carencia de ciertos datos clínicos y sociodemográficos. Es una “boutade” el relacionar automáticamente un suicidio concreto con la ruina económica, como han hecho ciertos medios de comunicación. Pero como decía Pavlov, «Somos donde estamos. El hombre no escapa al medio». Y estamos en un país con un 23% de ciudadanos sin empleo.
Dentro de las políticas preventivas del suicidio los medios de comunicación deben jugar un relevante papel, ahuyentando temores, evitando noticias sensacionalistas y dando solo datos contrastados. En breve verá la luz un trabajo de la Dra. Rocío Herrera, del Hospital San Agustín, sobre «El tratamiento del suicidio en la prensa española» . En dicho estudio, tras una revisión de las noticias aparecidas en la prensa durante un año sobre el suicidio aparecen datos poco halagüeños como que el 40% de ellas pueden ser catalogadas de sensacionalistas o que el 50% ofrecen informaciones simplistas sobre las causas del suceso.
Para concluir me gustaría hacer constar que la conducta suicida, aunque sea un misterio muy atractivo para los investigadores, no deja de ser un acto sin remedio y con un refuerzo extra de todas las connotaciones de mezquindad y dolor que arrastra la muerte de cualquier ser humano. Y que nos obliga a ser prudentes y respetuosos al hablar de ello.

PD. Gracias a la Dirección Gerencia del Hospital San Agustín de Avilés por entender que, dentro de la libertad de expresión que consagra la Constitución, cabe también la libertad de conciencia de sus colaboradores.

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LA OMS Y EL SUICIDIO. Habla, con justicia y equidad , el Profesor Ayuso Mateos

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GALICIA Y EL SUICIDIO

3 Comentarios

  • Eugenia

    Muy interesante el artículo. Al leerlo me surgen unas cuantas preguntas. Por ejemplo, me pregunto si se sabe cuántos de los suicidios tienen que ver con enfermedades terminales y eutanasia. A mí me da la impresión que en los países escandinavos y en Holanda estos casos son también un porcentaje importante. No me extrañaría que en España ocurriera lo mismo pero fuera difícil de interpretar estadísticamente.

  • Juanjomj

    Hola Eugenia: no sé contestarte pero desde luego en Francia la razón no es esa. Tal vez en Escanadinavia y Holanda lo sea. Pero la OMS ratifica los datos. Y fíjate que los datos que aparecen en el Plan de Salud Mental se refieren a tasas estandarizadas. O sea, tasas que comparan poblaciones muy homogéneas.

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