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VUELTA A LA PLAYA

Al final no he llegado muy lejos paseando solo. El sinsabor que provocó la huida de la playa se ha diluido en la memoria. Ahora el dolor es menos y ya puedo caminar acompañado. He recuperado el deseo de hablar y la necesidad de ser escuchado. Además, por si no quería caldo, las playas han sido mi paz y mi descanso en este verano que se apaga. Otra vez la lectura me ha rescatado. El poder curativo del tiempo disfrutando un buen libro. Leer a César Simón, por ejemplo, hablando de naranjos y de amores demorados. O saber que Philipe Delerm ya había escrito en 1997 sobre ese inmenso placer que llega con el primer sorbo de cerveza, solo con el primero…La playa, los libros…. Muchas cosas han cambiado. Los grupos humanos llevan mal los cambios y el principal problema de la soledad es el frío. Pero es Agosto y los periódicos adelgazan… El domingo ya no habrá Olimpiadas ni verbenas por por la noche…Y yo siempre vuelvo a mi casa, como Novalis, siempre estoy
volviendo a la casa de mi padre. ¡El mar, el mar siempre renovado! escribió el galo.











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