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Y créanme gente….

La presunta heroicidad del Fiscal Jiménez Villarejo en el Caso Banca Catalana. Esa injustísima frase de que los fiscales generales del Estado nombrados por el PSOE consiguieron parar la investigación. Todos menos el primero: Luis Antonio Burón Barba. Como cuenta Carlos Castilla en sus Memorias, en la Casa del Olivo. Puedo imaginar aquellos años y aquel ambiente. Jiménez Villarejo y Mena. Un soplo de los gordos. Un soplo de los que pueden llevarse por delante a un Gobierno, el de la Generalitat catalana. Ya veremos de donde salió. Un avión. Puente aéreo a Madrid. Por el camino intentaron que nadie desinflase el globo. En Madrid van a ver a Burón. Burón el labrador calderoniano que describe Vicent en La Palanca, única columna homenaje a un hombre íntegro. Burón revisa la documentación y decide actuar en consecuencia. No le dolían prendas. Antes había recurrido por blanda la sentencia del 23F. Y había abierto expediente a los magistrados Varón Cobos y Hermida por el caso Bardellino. Burón informa al Gabinete de FG. Pasan unos días, pocos. Y como cuenta Castilla, la cadena se pone en marcha. Montesquieu ha muerto, dijo Alfonso Guerra y actuó en consecuencia. ¿Ministro de Justicia? Fernando Ledesma. Y a los poco días, Luis Antonio Burón Barba siente que no puede desempeñar la función que le encomienda el orden jurídico por injerencias externas y dimite.
Luego viene Javier Moscoso. Tampoco hizo nada por frenar nada. Mataron a Carmen Tagle y prefirió irse. Y luego sí, pongan lo de Jiménez Villarejo, la vergüenza de la Audiencia de Barcelona y tal… Pero nunca se fue Jiménez Villarejo. Ni Mena. Por Banca Catalana solo dimitió una persona: Burón Barba. Un hombre que era una palanca para seguir viviendo con fe en la Justicia.
Y estoy casi seguro que hoy día puede estar sucediendo con Banca Catalana lo mismo que entonces.

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