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Los tres fulgores de Félix Bayón

El argumento de mi tesis es muy sencillo. La libertad y la igualdad- o la justicia social si lo prefieren- son los objetivos prioritarios de las sociedades contemporáneas. Su logro simultáneo no es fácil, pero es posible y se ha de conseguir una aproximación aceptable. Eso es todo.

VIDA DE RAMÓN TRÍAS FARGAS, Els llaberintes de la llibertat, Jordi Amat, 2008. La Magrana

Hace casi una decena de años, cuando un servidor intentaba acercarse tímidamente al mundo del columnismo en prensa, tuve la suerte de tratar a un buen periodista que se llamaba Félix Bayón, que trabajó en el diario El País durante los años en que este rotativo fue uno de los mejores periódicos europeos. Eran los años 80, los años de Martín Prieto, de Joaquín Vidal, de Angel Fernández-Santos, de Francisco Umbral y su Spleen, de MaestroHaro y de las columnas referenciales de Fernando Savater, Manuel Vicent, Vicente Verdú o Félix de Azúa. A Félix Bayón no le conocí nunca en persona pero sí que intercambié con él una larga serie de emails que me sirvieron de apoyo para sobrevivir entre los muros de aquella España crematorial, devastada por corruptos, golfos y asesinos. Félix, tan dotado para la comunicación y el compromiso social, no tuvo mucha suerte en su vida con una víscera que, de grande, se le escapaba por la boca y por la escritura a borbotones: el corazón. Y así, se nos fue de repente un domingo de Abril del año 2006, a los 54 años de edad.
De Félix Bayón conservo muchas frases, varios consejos y alguna broma que aún hoy me causa la risa, referida a la baja catadura de la clase política andaluza que él conocía especialmente por vivir en Marbella. Tampoco olvidaré nunca su descripción del mundo de los enfermos mentales y de sus familiares. Bayón, que se recorrió casi el todo el mundo en guerra como corresponsal, me contó que nunca había visto tanto sufrimiento en la cara de un ser humano como cuando veía al padre de un enfermo con esquizofrenia que acudía a él a pedir ayuda para intentar tranquilizar al chico durante las crisis psicóticas. El bueno de Félix supo de nuestro trabajo en Avilés y se interesó por él para proponerlo en su ciudad pero no le dió tiempo a ver funcionando el programa de tratamiento asertivo comunitario que se abrió en Málaga para ayudar lo mas cercanamente posible a enfermos y familiares.
Félix Bayón ha sido uno de los mejores columnistas españoles contemporáneos aunque su obra haya sido corta. Ahí está como prueba ese libro póstumo tan sólido como hilarante, Vivir del presupuesto, que entre el bueno de Jose Antonio Montano y Arcadi Espada y otros amigos se curraron hasta por los adentros para sacarlo a flote.
Vivir del presupuesto es de esos libros que ganan con el tiempo porque los hechos van dando la razón a sus autores, que a menudo se han jugado el pellejo por denunciar las tropelías del poder y sus aledaños.
Vivir del presupuesto me recuerda a Todo lo que era sólido de Antonio Muñoz Molina, pero escrito cuando se corría riesgo al hacerlo, o sea, en plena burbuja económica, cuando casi nada hacía sospechar el desengaño al que hemos llegado. Vivir del presupuesto es la obra póstuma de un tipo iluminado por la verdad camusiana, que es como una luz que ciega pero también ilumina de forma certera el pensamiento. No hay mas que leer el penúltimo artículo del libro, titulado, La Vida en Red donde, en 2005, firma en esta frase que hoy, en 2014, utiliza el gurú norteamericano de Internet Nicco Mele para escribir sobre «el fin de lo grande». Escribe Bayón:
«La red es una herramienta completamente democrática que podría transformar el sistema de representación política hasta acabar con la política profesional. Al fin y al cabo, el político, como el periodista o el agente de viajes, no es sino un intermediario más». A este intermediario es lo que un atemorizado Nicco Mele le llama «Lo Grande». Cosas veredes…
Pero de toda mi correspondencia con Bayón hay un correo electrónico que releo con frecuencia porque me transmite una especial confianza para aguantar el desaliento e incluso para contener las lágrimas en los momentos de soledad en el desierto, que cada día son más y más desgarradores. El consejo de Félix lo releo y lo acaricio con la mano, como hacen los ciegos, en una hoja de papel que ya va estando deslustrada.
Hablábamos de principios morales, de cómo situarse ante el poder del dinero, ante la seducción del poder público, de como tomar de conciencia, conciencia social de aquellos problemas de España que en los años de la posmodernidad burlábamos a ritmo de indolentes pasotismos. Un día, Félix Bayón me envió a quemarropa un correo lapidario, con el temple y la ira de Ethan Edwards en Centauros del Desierto: » … Y respecto a lo que me preguntas con tanto interés te diré que en mi vida siempre me he orientado en base a tres principios básicos, imperecederos: Libertad, Igualdad y Fraternidad. No he conocido jamás otros principios más válidos ni más modernos».

Yo, que esperaba una respuesta individualizada a mis traumas, me dí de bruces con las barricadas de la Revolución Francesa.

Bueno, pues el pasado jueves día 14 de Agosto se presentó en Ribadesella una iniciativa ciudadana llamada Libres e Iguales, que reúne gentes de toda condición y procedencia política y que ha elaborado un manifiesto para oponerse frontalmente a la inestabilidad que ha traído a la sociedad española la presentación desde la Generalitat catalana de una propuesta de un referéndum secesionista.

Y para tratar de frenar las consecuencias derivadas de dicha actuación y para prevenir actos similares o la repetición de actitudes compensatorias desde el Gobierno central basadas en el deliroide eslógan nacionalista: «Espanya ens roba». Durante dicho acto, me acordé del gran Félix Bayón y de su dolor de España, de su España sentimental y sin banderas. ¡Cuánto le hubiese gustado intervenir en un acto así! Allí estuvo, elegante y educada, la diputada liberal del PP, Cayetana Alvarez de Toledo, que dirigió el acto con una oratoria firme, documentada y precisa.

Allí estuvo también, el columnista bilbaíno Santiago González, que sabe mucho del tema porque fue jefe de prensa del consejero socialista en el Gobierno vasco Ramón Jaúregui en los años en que, entre bomba y tiro en la nuca, surgió aquel eslógan: «País Vasco, Ven y Cuéntalo…», apto solo para muy valientes. Allí, en el Gran Hotel del Sella, también estuvieron conocidos a quienes no veía desde los años de plomo del ¡no a la guerra!

Y allí, más tarde al anochecer, paseando por la playa de Santa Marina, escuché como la brisa repetía los consejos de Bayón: «Libertad y Justicia Social, Libres e Iguales, no conozco nada más justo ni más moderno». No, no eran voces, ni palabras, ni silencio…Pero, nerudianamente, desde una calle me llamaba… Y me tocaba. No conozco nada más justo ni más moderno, ni más moderno, ni más moderno, ni más moderno…Y la brisa repetía, ¡ven al agua, ven al agua¡

Y me sorprendí musitando una respuesta a Félix: Libres, Iguales y Hermanos. Pero no tontos. Resulta absolutamente intolerable que los nacionalismos periféricos, de esplendor, olor y sabor chotuno, pasen por ser los modernos. Pues no. Lo ilustrado, como decía Bayón, es lo más moderno.
Me senté en una terraza y noté como si a mi lado un tipo regordete y de barba negra y poblada estuviese riéndose del pijerío Marbella pidiendo «champán del bueno». 

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NATALICIOS

EN EL DÍA DE AYER VINO AL MUNDO UN NUEVA TUITERA Y BLOGGERA.

LA SRTA. SARA LEDO PÉREZ, QUE PESÓ 2,900 KGS AL NACER.

ENHORABUENA A CH Y A PAT.

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