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Senectud

Una de las lecturas mas tiernas de los últimos días están siendo los diarios que Loiayirga va anotando sobre el envejecimiento de sus padres. Especialmente emotiva la escena en la que el autor acompaña a su madre al Centro de Día, se queda atónito ante tanta vejez concentrada, y se va a comprar unas pastillas antialzheimer para su madre. Tal vez a los médicos, mas en contacto con el deterioro de la vejez por la vía de la enfermedad, nos resulte menos impactante acudir a un local para la tercera edad. Los meses que trabajé en Madrid en Psicogeriatría, cerca de Catalino, fueron muy gratos. Hay un no se qué en la mirada de los abuelos que les hace enormemente cándidos. Pero ya digo que me está emocionando Loiayirga gestionando la decrepitud de sus padres. Lo que en el fondo es un  suerte. Tiene vivos a los dos. Yo no sé como reaccionaré. En breve me tocará. Pero en León el ambiente favorece el sosiego y el cuidado en estos trámites. Se sigue queriendo mucho a los mayores y el soleado yermo leonés no deja de ser un excelente decorado para el último jazz. A L. pues decirle que lo está haciendo muy bien y que, igual que ellos le sufrieron y le ayudaron hasta que creció, ahora les toca a los hijos ayudar a los padres en la despedida. A lo peor que puede enfrentarse un hombre en estos momentos es a la soledad con su peor enemigo. Lo que decía Gil de Biedma: «Ya nada temo mas que mis cuidados».

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Esperanza Aguirre pide, en un movimiento estratégico, en una boutade, catalanizar España. ¿Acaso no se ha enterado de que estamos hartos de las mentiras de los políticos? La falta de sinceridad de la clase política es una de las principales preocupaciones de los españoles. ¿Esperanza y Cataluña? Vaya trola.

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En el Festival de San Sebastián se estrena UNA ESVÁSTICA SOBRE EL BIDASOA, donde se narran los intentos del PNV de pactar con Hitler. Esto se ha sabido desde siempre. La vinculación entre el partido nazi alemán, los nacionalismos vascos y catalán y….la CIA. Alemania perdió la guerra mundial en lo militar y en lo político. Pero no en lo ideológico. Ya se encargó Langley de conservar esencias. Una pena que Vázquez Montalbán tiñera al pobre Jesús de Galíndez de color novela.

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