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Una primavera en Mallorca (y II)

La imagen que tenía de Mallorca estaba cimentada desde el cine sobre los amores de Chopin y la Sand pero sobre todo, sobre Bearn o la sala de las muñecas, la película de Jaime Chávarri, 1983, sobre la vida de una familia mallorquina de clase alta de finales del Siglo XIX. Y cuando digo la imagen, me refiero sobre todo a la cuestión paisajística, arquitectónica. En ese sentido la ficción no ha hecho mas que confirmar a la realidad. Todo ha sido tan exuberante, atractivo y voluptuosamente envolvente como filmó Chávarri en la bellísima mansión de Rauxa, en plena Sierra Tramuntana, uno de los lugares mas hermosos que un servidor haya visitado en su vida. Con todo, si tuviera que escoger un lugar en la isla, dudaría si quedarme a dormir la siesta del embriago bajo el emparrado cara al mar de la casa de Robert Graves en Deiá o corretear en pelotas por las amplias estancias de Son Marroig mientras la luna o el sol me soban la espalda.
Bearn, es una buena novela escrita por Llorenc Villalonga en 1956 que describe el declive de una aristocrática familia en el siglo XIX; un precedente claro de lo que luego Lampedusa escribió en El Gatopardo. Villalonga fue un psiquiatra que nunca ejerció como tal pero cuya formación se refleja en el formidable tino con que perfila las relaciones humanas entre sus personajes. Ignoro si de aquella Mallorca regida por el clero y la oligarquía terrateniente queda algo en la sociología actual de la isla. A título de anécdota, habrá que tener en cuenta que Pollensa es la ciudad española que, con menor número de habitantes, tiene caja de ahorros propia. Lo mismo que Avilés, con El Corte Inglés, pero a la inversa. Se ve que allí ahorran.














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La triste muerte de Tito Villanova. Esto no es justo.
No entiendo muy bien porqué se critica tanto la formidable columna de Salvador Sostres en El Mundo. Cuando es la única que, probablemente, contenga algo de humanidad y muy poco de afectación hipócrita. Para la historia, esa primera vuelta en la Liga del año pasado: 18 victorias y un empate. Un tipo gris en lo social que logró alargar hasta un año un terrible fin de fiesta.





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La vanidad. Ese fantasma contra el que hay que estar siempre prevenido porque, como la niebla, te engaña y te estrella contra las rocas mas escarpadas. Recuerdo una noche de hace unos cuantos años. Yo estaba entre cuatro paredes pobremente encaladas con un tipo presuntamente oscuro y una mujer que aún no mandaba tanto como ella quisiera. Había mas gente, al menos una docena mas de personas en aquella finca, a la sombra de una higuera que está bien pero no es tan fiable como la noble sombra de un olivo borde. Recuerdo casi todas y cada una de las palabras de aquella noche. Y que no había apenas alcohol por medio pese a la presencia de altas autoridades. Me interesa muchísimo la conducta humana porque aún sigo sin explicarme qué puede llevar a un tipo maduro que apenas ha hecho nada en la vida a pensar, como dijo aquella noche pasando por encima de quien presidía el ágape, que podría ser el Dalai Lama. Me gustaría saber, por ejemplo, qué hay que ponerse en la oreja para no llegar a eso. Y qué hay ponerse en la vista para enterarse de que hubo gente que, unas horas antes, había evitado la sombra de la higuera.

80 Comentarios

  • M.A.

    El problema de Sostres es… Sostres. Y mientras no asumáis eso lo demás es un diálogo de fe y creencias. Un payaso que considera normal a un chico de 21 años “que pierde la cabeza y el corazón”; un tipo que mata a su novia y le enseña el cadáver por Internet a su padre. Ahora imaginemos a Salvador escribiendo lo mismo al ver el cadáver de su hija… Ah, que no lo imaginamos. Puag, asco de los señoritos soberbios y rastreros.

    Y si queréis entramos en la gran columna…

  • Anónimo

    Sostres no sería nadie sin su abuela que se deslomó para dejarle un piso a él y no sé que más. Esa es la columna buen de Sostres, linkala sarapo.
    ch

  • Meca

    Qué va. Esas cosas pasan en la vida. No me diga que en su grupo de amigos no ha habido conflictos parecidos. En el mío sí. Alguna que otra puñaladilla trapera e incluso parejas que ya no lo son y han tenido lo suyo y se han perdonado.
    Todo esto suponiendo que de lo que hablamos sea verdad y no estemos o viendo detalles trascendentales.
    En resumen: lo veo normal y hablamos de oídas. Novelando.

  • M.A.

    Yo sin embargo creo que la verdad es desmoralizante, desfallecedora, penosa, triste casi siempre. De ahí que nos mintamos tanto.

    Eso te honra: creer en la palabra de los amigos, o en los amigos de los amigos. Recuerdo que Guardiola lo dejó por mentiroso.

  • Juanjomj

    Yo sin embargo creo que la verdad es desmoralizante, desfallecedora, penosa, triste casi siempre. De ahí que nos mintamos tanto.

    Eso te honra: creer en la palabra de los amigos, o en los amigos de los amigos. Recuerdo que Guardiola lo dejó por mentiroso.

  • Juanjomj

    Meca, me das la razón. Yo dije que me gustaba la columna de Sostres porque era la única que recogía lo que hay de humano, en cuanto fallido, en las relaciones. O sea, lo grande y lo miserable. Y que no se dedicaba al panegírico. En cuanto al carácter de Tito, un 100% lo describen como reservado, introvertido. O sea,extraño.

    Gracias

  • Meca

    @sguasch: Entrevisté muchas veces a Tito en las previas de los partidos cuando era segundo de Pep. Un tipo sencillo,simpático,educado:NORMAL.Tristeza

    Y como este, muchos. Ya ves. Sostres es un capullo.

  • Anónimo

    Sostres es al periodismo lo que Leo Bassi al teatro, es un Federico o un Wyoming. No es nada. Lo que me extraña es que Sarapo o BT recaigan en sus trampas. No pierdan el tiempo.

    ch

  • Meca

    Una vez, al poco de aterrizar en la plaza que ocupo, me dijo un paciente, varón de unos 85 años, que parecía maja. Y mire que dicen ahí fuera (por la sala de espera, que Pravia no es Hill Street) que es Ud. un poco rara, añadió el bocazas.
    Ser seria y tímida es una rareza.
    Somos seres extraños.
    Menos mal que en mi casa me conocen. Si me ponen a dar una rueda de prensa en el Nou Camp les juro que parezco lela, sin serlo del todo.

  • cat

    ¡En que berenjenales se meten! Uno no sabe qué decir en la mayoría de los casos sobre lejanos asuntos ajenos.

    Que no hay segunda oportunidad para la primera impresión es frase de dandi (OW). Si somos disfraces de mentiras o somos lo que ven los demás dejó de ser asunto que ocupe mi cabeza desde hace tiempo. En mi caso, Meca, se ha repetido de siempre: de entrada un ogro gruñón y luego, si los dejo pasar hasta la cocina, acaban pensando que soy blando. Mejor que no pasen tan dentro. Lo de que te conozcan en casa está bien.

    Al final he ido a ver los ocho apellidos vascos. ¡Na! Una comedieta romántica, graciosa y típica, sin más.

  • Anónimo

    A raro, introvertido, solitario y extraño no me ganan ustedes. Se lo puedo asegurar. Pero esta columna de Sostres me parece buena.

    La historia de Pablo Muga, el fantasma de Mestalla, aparece en un libro de 1932 titulado "El crimen del pasaje Sogueros" de autor desconocido. He llevado la ficción a la realidad y ahora ese fantasma soy yo mismo como atestigua una foto que le envío en dos minutos.

    BT

  • M.A.

    Ana y Art me parece que están a su nivel. Pero no creo conocer a la gente por lo que aquí va dejando, así que…

    Somos lo que nos enseñan en casa, dice mi padre. Sí, y lo contrario también. Mi madre ha estado siempre tan pendiente de la opinión de la familia, de los demás, que ya debí nacer alérgico. No lo recomiendo. Se te caen muchos amigos en el camino.

    Internet hace que todos podamos ser Emily Dickinson sin talento. A ella, cuando murió, le encontraron mil ochocientos poemas guardados en su dormitorio. Yo a veces, navegando por ahí, me encuentro conversando con muertos. No se lo digan a nadie, que hablo con muertos. Lo último que quiero es que Sarapo me ponga a tratamiento. O peor, que me beatifiquen.

  • cat

    Comparto alergia con MA. Lo de con muertos, no. Solo, sí; o la variante de para mí y al empíreo, inflamado, aunque esté acompañado. Algún nuevo he tenido en suspenso hasta que se acostumbran.

    Una vez que quedamos llegué con 20 minutos de adelanto sobre la hora de la cita y del cierre, me metí dentro y sin decirle ni pío me puse a mirar y comprar. Cuando se dio cuenta vino enseguida a saludar. Traía cara de ir pensando si yo estaba bien de la cabeza … Un poco raro si es BT.

  • Anónimo

    Cada vez me explico mejor. Quería decir que a veces (no muchas afortunadamente), buscando esto o lo otro, termino encontrando en internet charlas mías con gente que sé muerta. Fue morirse y dejar de hablar con ellos. Un pacto es un pacto.

    M.A.

  • ana

    "Somos lo que nos enseñan en casa, dice mi padre." (MA)

    No estoy de acuerdo con su padre: es difícil saber lo que somos; pero de dónde venimos, para mí es un misterio.

  • M.A.

    ana, eso lo tengo claro: de dónde vengo. Y si me veo perder el norte trato de recordarlo. Lo que no sé es dónde me lleva este río de sucesos. O ría, que queda más del pueblín.

  • Anónimo

    Pero él erre que erre, creyendo que quedarse con la pelota es fútbol. Por mí, que persista en su empeño mucho tiempo. Acabará siendo un chiste.
    P.

  • M.A.

    Mañana seguro que habrá miles de artículos pidiéndole a Dios que cambie su “filosofía”, que dónde va así, jugando ante un equipo inferior, en casa, y con 5 defensas. Como se le pide a Guardiola, ¿o no?

    Cuanto más leo más me reafirmo:

    1- entiendo la hostia de fútbol (terminé el ciclo del Barça justo cuando ganaron en el Bernabeu. ¡¡No como otros!!; y no miro a nadie.)

    2- La crítica futbolística es ventajismo puro. A hecho pasado, todos sabios.

  • Anónimo

    Tienen un compañero que necesita ayuda, se le ha ido completamente la pinza tanto en el texto como en los comentarios de la última entrada de patatitas pochas.

  • ana

    No me he explicado bien; con "de dónde venimos" me refiero a qué es lo que hace que seamos como somos. Si no me equivoco, MA, usted apunta al entorno social/familiar. Yo creo en la influencia familiar pero a través de la genética y le dejo a la educación poco margen. Quiero decir con esto que, en el carácter y los gustos de una persona, tiene poco peso "lo que nos enseñan en casa" salvo en lo que uno tiene en común con sus padres (¿genética?). Se utiliza el mismo argumento para justificar una característica y la contraria: los que son manirrotos porque en su casa no se gastaba un duro innecesario (y quedaron hartos); y los que no gastan un duro innecesario porque así se hacía en su casa (y se encontraban a gusto con esa política económica).

    Con esto no quiero decir que no crea en la educación: la educación puede modificar el comportamiento (que es mucho) pero no el carácter ni los gustos de una persona.

  • Anónimo

    A eso apuntaba, ana. De acuerdo con usted en todo, solo que hay una pequeña contradicción entre decir que la educación puede modificar el comportamiento y no los gustos de una persona. ¿A mí me gusta el pote y el pescado porque me obligaban a comerlo de pequeño o porque llevaba en la genética que al cumplir cierta edad empezaran a gustarme? Imposible de saber.

    Tengo "La tabla rasa" de Pinker en la cola de pendientes.

    M.A.

  • M.A.

    Espero imposibles, Loia: días de 28 horas o un CI de 145. Me da vergüenza la cola de pendientes:

    Mortalidad, Hitchens. La revancha de Dios, Guilles. La felicidad de los pececillos, Simon. En defensa de la intolerancia, Zizek. Nosotros los tíos, Burrey. Viaje al fin de la noche, Celine. El camino de Ida, Piglia. Cuentos, Chejov.

    Como en todas mis listas algunos se caerán, serán remplazados por otros, y hasta puede que vuelvan a reaparecer.

    Ya está contestado el correo. Sólo lo utilizo con los amigos de aquí. Esperaba uno de BT, de ahí que ya se lo contestara. Si no me avisan pueden pasar días o semanas hasta verlos.

  • ancr

    Cuando era un chico pensaba que sufrir como un perro estaba bien para conseguir ciertos fines, al menos deportivos. Sin llegar al límite de perder nunca la dignidad, hoy pienso que no hubo épica alguna en ir con la lección bien aprendida, que no quise emprender en el instituto, ni en la facultad, quizá no estaba tan dotado para la vida intelectual, y terminar mansamente, sin más soberbia, en ser explotado incivilmente por el emprendedor de turno. Me he sorprendido indignándome, entreviendo claramente hasta donde puede llegar a embadurnarte un circo social establecido. Cuando nadie dice nada. Ese mismo falso derecho de no injerencia, esta vez en el espectáculo común. Sigue, sigue. Muere, muere… El atleta keniano Eliud Magut, aquí.

    Planteándome dejar de consumir carne humana

    La pornografía es una rama de la prostitución, es una variante tecnológicamente sofisticada de trata de mujeres (…)

    No hay dignidad en la prostitución. No es un trabajo.

    Por lo demás, bregando igualmente con las intensidades de la rutina. Sincronizar mi descuadre con un fármaco terco no es tan sencillo.

  • ana

    Efectivamente, MA, imposible saberlo. Yo no sabría decir si no me gustan los grelos porque en casa me obligaban a comerlos o es simplemente genético (se trataría de un gen gallego incompleto), aunque me escoro hacia lo segundo.

    ¿Ha leído a Judith Rich Harris? Creo que nunca he visto un artículo (divulgativo, por supuesto, no he leído otras referencias de mayor peso) sobre educación y crianza en que se tengan en cuenta sus tesis (por mucho Premio George Miller que tenga). En su libro "El mito de la educación" pone en duda la validez de los test que se utilizan para demostrar la influencia familiar en el desarrollo del niño porque estas pruebas no permiten discriminar entre genética y entorno. Además, propone el grupo de compañeros como influencia principal en este desarrollo. En mi opinión (de tercera división) justifica mejor la primera afirmación que la segunda.

    No veo contradicción en afirmar que la educación modifica el comportamiento y no los gustos, es más, creo que una persona educada es la que adapta su comportamiento (no sus gustos) a la situación en que se encuentra. El ejemplo de la comida que usted propone es muy ilustrativo y en la educación de un niño da mucho juego: en casa, mis hijas comen "de todo" pero no les gusta todo lo que comen. Es posible que con la edad sus gustos cambien, y su comportamiento -lejos de la tutela paterna-, también. ¿Por qué las obligamos entonces a comer "de todo"? Por educación. Nosotros les enseñamos lo que consideramos que es comer razonablemente bien (en todos los sentidos). Si de mayores quieren comer sólo macarrones con los dedos de los pies, es asunto suyo, pero si (porque les gusta) quieren comer bien ya tendrán parte del trabajo hecho. Además, tienen que aprender que llevar una casa es un trabajo y que hay que contribuir a que la tarea sea lo más llevadera posible, así que no vamos a cocinar un plato distinto para el que no le guste el menú.

    Esto, así explicado, puede parecer muy racional (y seguramente lo es) y otra cosa es llevarlo a la práctica, pero no hay nada imposible para un macho alfa racional y una gallega no tan racional armados con una Thermomix.

  • Anónimo

    No he leído a Harris. Buscaré algo de ella, antes de decir nada.

    Y no me resisto a hacerle un comentario: yo no sé si Pablo sigue leyendo este sitio, o al menos lo hace con lo que usted escribe. Debería, por no perderse el ver cómo escribe usted de él.

    Con alguna errata y algún fallo en la explicación de la estrategia (al fin y al cabo un artículo no es un ensayo histórico) no se pierdan “Aníbal en Cannas”. Así se escribe de fútbol.

    M.A.

  • Anónimo

    El 1 de mayo empecé a leer "La experiencia dramática" de un tal Sergio Chejfec. Con ese libro subí a la última fila de Mestalla. Cuando acabó el partido se lo tiré a los sevillistas que tenía al lado como si de una bengala se tratara. Es imposible que pudiera enseñarme algo más sustancial que lo vivido medio minuto antes. Quizás ese libro esté ahora en Sevilla. Mas permítanme dudarlo.

    BT

  • Anónimo

    Yo si fuera al fútbol tiraría la última novela de Tom Wolfe. Me he atascado en las últimas cien páginas. No encuentro ningún sentido al libro. Y mira que me jode…
    P.

  • Anónimo

    El otro día me encontré un libro de esos que alguien deja en la calle para que otro lo recoja. Es la segunda vez que me pasa. La primera era un manual de mecánica o algo parecido. Lo dejé diez metros más adelante. El del otro día era un libro de pintura. Un catálogo de pinturas de Guillermo Pérez Villalta. Dentro vienen instrucciones para registrar el encuentro en una web. Aún no me he quitado la pereza, así que es posible que abandone el libro cualquiera de estos días.
    P.

  • Anónimo

    Por cierto, ancr, aparece usted de muy tarde en tarde, suelta alguna maravilla y desaparece como si tal cosa.

    “quizá no estaba tan dotado para la vida intelectual, y terminar mansamente, sin más soberbia, en ser explotado incivilmente por el emprendedor de turno.”

    M.A.

  • M.A.

    Tengo un amigo catalán. Empezamos juntos, 4 días de concentración y lo único que recuerdo es su eterna sonrisa, su entusiasmo, y ciertas dudas de si le faltaría una garcillada. No le faltaba, él era así; puro entusiasmo. Pasaron los años, perdió el trabajo. Paro. Otro trabajo perdido y un tercer reenganche, incluso en estos tiempos. Era bueno, muy bueno. Un día cumplió los 50 y se encontró con el amor de su vida parada en la acera. Dejó perro, mujer e hijas. Ahora recibo wasaps “Esto no merece la pena, cualquier día lo dejo”. Y no sé muy bien a qué se refiere.

    La vida, a veces, es una mierda.

  • Anónimo

    El señor que era el más rojo de la tele, el que le hizo la cama a Espada en Factual y la hija americana del pan Bimbo encabezan la lista a las europeas. Cuarto milenio.

  • Anónimo

    De pronto apareció María Patiño caminando por el plató mientras unas letras cruzaban la pantalla: “Aparece muerto Yago Lamela. Se desconocen las causas”. Hace uno, dos años? y en aquel mismo sitio lo vi por última vez. Una mirada a la derecha y allí estaba: algo pasado de peso pero en buena forma; un suspiro de tiempo, una mirada a la izquierda y las letras sobreimpresas anunciando una muerte, con Jorge Javier Vázquez de fondo.

    M.A.

  • Anónimo

    Un extremeño quería ser vasco y para ello acudió al médico.

    – Buenas doctor, que quería ser vasco.
    – Y eso?
    – Pues no sé, porque tienen más repercusión social, son una raza noble y fuerte …
    – Pues … qué quieres que te diga, yo también soy extremeño,vas a tener que ir a un médico al País Vasco.

    Y así lo hizo nuestro amigo, fue a ver a un médico vasco.

    – Buenas doctor, que quería ser vasco.
    – No hay problema, es una sencilla operación. Lo único que tenemos que hacer es aumentarle el tamaño de sus cojones. Pero no se preocupe, ya lo hemos hecho muchas veces, no hay ningún peligro.

    En el momento de la operación se dieron cuenta que le habían puesto unos cojones demasiado grandes, el doctor asustado comenzó a gritar para despertar al paciente.

    – Despierte! despierte!
    – mmm … si?
    – ¿Esta usted bien?
    – Calla hó!, cagon´mi manto, toi de viciu !!! Esto ye la hostia, pon un culín de sidra y unes fabes, que toy muertu fame!

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